
Desde el balcón de mi departamento sanisidrino observo, majestuosa, la torre del nuevo y más alto hotel del Perú, el Westin libertador. Erguida como un faro vigilando la costa, se asemeja a una mujer esbelta exhibiendo su figura. También veo los tejados de las casas vecinas y a las lagartijas que corren por ellas como niños que juegan en la acera. Además me fijo en la gente, que ignorando mi presencia, pasa por debajo de mi balcón. Me siento un espía, examinando a cada individuo y obteniendo información secreta. El sol ilumina la tarde y por un momento siento algo que parece ser felicidad.
Me encanta como escribes. ( YO, TU YO )
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